ILIANA ROCHA
LA ESTRELLA

Cuando la Estrella Polar descienda, mi abuela
llorará en el centro de la tierra, su pena
un telescopio gigante

expandiéndose
a través del manto, la litosfera, la corteza
—un grito.

En su mano, un espejo de obsidiana pulida
—la reacción de la lava con el agua. En su mano, reflejos:
una serpiente emplumada,

una mandíbula,
un rosario,
el espíritu del cardo,
frambuesas y berilio de plata,
lluvia congelada.

Cuando fue su marido, era el tablero de la Güija,
sus hijas dando vueltas
al ojo imperial.

Cuando llegó el huracán, estaba en el ático
de su casa
su canario Pepito, el pájaro
que guardaba en su jaula, incluso después de muerto.

Ella conservará la estrella también,
cuando muera,
convertida en polvo

la pondrá en la garganta
de su pistola,
toserá en el cielo.

Versión de Carlos Alcorta

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