ILIANA ROCHA

ELEGÍA 2

Hay una máquina perforando la tierra.
Los ángeles rodean
el lugar como buitres, curiosos
y hambrientos, lloran la desecación
de una charca. Un cúbito
condujo a los investigadores aquí—
el pulido brazo
que quedó varado en las playas
de Las Piedras.

El cacillo muerde el polvo
como si recordara, No te olvides
del dinosaurio,
cuando el terreno está seco, tupido—
en la indecisión, se obstruye
con coriáceos lagartos y espinas de pescado:

Hay algo que no quiere
mostrarse ¿Se trata de una isla
y la amenaza constante del agua
que engendra el blando corazón
del cactus, los endebles
caparazones de las cucarachas,
cuando con facilidad destruye
solamente las cosas jóvenes abandonadas?
Debemos estar cada vez más cerca
de la fragmentación

del núcleo. La máquina
cava, mientras que nosotros esperamos
y pedimos que nos digan
cuál es el tesoro.

Versión de Carlos Alcorta

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