ROWAN RICARDO PHILLIPS

VENGA A NOSOTROS TU REINO

Ignorando la diferencia entre Cielo
Y Paraíso, llamó a ambos Cielo.
Por eso se encogió de hombros ante la idea de un dios
Resplandeciente por las luces de alturas inverosímiles,
manoseando los reposabrazos de un trono, que era
El Cielo. Y cuando miró fijamente hacia el mar,
Sintiéndose, por fin, familiarizado consigo mismo,
Lo llamó Cielo, también. Y nada ha cambiado
en el Paraíso o en el Cielo
Pese a ello: el Paraíso conserva su halo
Glamoroso; y el Cielo, porque no puede soportarse
a sí mismo, como los colores
Del arroz o una bomba, estaba feliz de seguir
La corriente, estaba feliz sólo por ser feliz
Durante un momento, y no una disculpa para el caos.

Versión de Carlos Alcorta

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