ELOY SÁNCHEZ ROSILLO. HILO DE ORO (ANTOLOGÍA POÉTICA, 1974-2011). EDICIÓN DE JOSÉ LUIS MORANTE. CÁTEDRA. LETRAS HISPÁNICAS, 2014
No es Hilo de oro el primer estudio extenso que José Luis Morante (Ávila, 1956) publica en la prestigiosa colección Letras Hispánicas de la editorial Cátedra. Lo precedieron los títulos Arquitecturas de la memoria, dedicado a Joan Margarit, y Ropa de calle, cuyo autor objeto de estudio fue Luis García Montero. Como no podía ser de otra forma, la elección de los poetas estudiados tiene mucho que ver con las afinidades electivas de José Luis Morante en su faceta de poeta, una labor en la que lleva publicados casi una decena de libros, algunos justamente recompensados con importantes premios, de los cuales publicó en 2010 una cuidada selección titulada Mapa de ruta. Quien se acerque a esta antología publicada en la colección Maillot amarillo, no le resultará difícil comprobar las identidades estéticas y las correspondencias poéticas que lo relacionan con los poetas objetos de estudio, como ocurre también con Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948), un poeta que se ha convertido, desde el ya muy lejano Maneras de estar solo (Premio Adonais 1977) en un autor seguido por un nutrido grupo de lectores, entre los que tengo el privilegio de encontrarme desde 1978, año de publicación de éste su primer libro, de una fidelidad digna de elogio.
Morante realiza un recorrido por los distintos libros de Sánchez Rosillo atendiendo a la evolución de las circunstancias vitales del autor, a su experiencia biográfica, sólidamente ligada a la escritura de los poemas. Después de trazar un mapa poético de la época en la que toma la alternativa Sánchez Rosillo, época que vive ya los estertores de la generación novísima y en la que comienzan a darse a conocer otros poetas coetáneos, pero silenciados en la práctica por la hegemonía novísima, Morante da cuenta de los acontecimientos históricos que marcan el rumbo del país y nos sitúa en la circunstancia personal del poeta estudiado, quien, después de una adolescencia un tanto errática, termina los estudios de Filosofía y Letras con un expediente magnífico, lo que le proporcionará un salida laboral en la propia Universidad que se convertirá en su destino definitivo. Muchos de los poemas que ha ido escribiendo durante sus años de estudiante pasarán a formar parte de ese primer libro al que hemos hecho alusión, un primer libro en el que ya están presentes algunas de las características que singularizan la poesía de Sánchez Rosillo, como son la reflexión sobre el paso del tiempo, la mirada hacia el pasado, la soledad que acompaña al creador, la cultura clásica incrustada veladamente en el poema, sin alarde ni exhibicionismo (el poeta había pasado un verano en la Università per Stranieri en Perugia y había viajado además por otros países, como Grecia, Yugoslavia o Argelia), el uso del monólogo dramático y un tono común, pausado, melancólico, escéptico ante las eventualidades del porvenir, confesional, muy ligado a la propia biografía, como ocurre con Páginas de un diario (1981), su siguiente libro, y se reproduce en Elegías (1984), en Autorretratos (1989), libro del que Morante explica que «aborda una sostenida indagación en el yo, un ejercicio de análisis que propicia el conocimiento de cada repliegue del propio ser individual» y en La vida, publicado muchos años después, en 1996, aunque los poemas que lo componen estén escritos desde el año 1989.
Casi diez años han de trascurrir hasta que Eloy Sánchez Rosillo publica su siguiente entrega, La certeza (2005), que inaugura una nueva forma de ver las cosas. El tono melancólico y elegíaco deja paso a una contemplación del mundo y de sí mismo más benevolente y agradecida, algo que se irá acentuando en los libros posteriores, Oír la luz (2008), Sueño del origen (2011) y el más reciente, Antes del nombre (2013), El propio poeta explica este tránsito, esta mudanza con estas palabras: «En los cuatro libros publicados desde entonces ( se refiere a la publicación de Las cosas como fueron (2004), libro que recogía su obra completa hasta la fecha) la vida me ha llevado por derroteros absolutamente inesperados y en mi poesía se ha producido no ya no una simple evolución, sino una transformación completa, pues en estos libros nuevos predomina la rendida celebración del existir, y acaso un mayor despojamiento en lo que al lenguaje se refiere». La publicación de esta antología, precedida del exhaustivo estudio de José Luis Morante, es un momento inmejorable para adentrase en una de las obra poéticas más coherentes y personales de nuestro panorama poético, una obra que destaca por la sello de su vitalidad, por su confianza en el poder sanador de la palabra —sin que esto suponga obviar la conciencia de la finitud o la capacidad para destilar las horas amargas—, por su fe en la poesía como, pese a todo, motor de transformación individual y, en consecuencia, colectiva. Hilo de oro supone para quienes somos lectores antiguos de Eloy Sánchez Rosillo, una nueva oportunidad de releerlo y, para los nuevos lectores, la posibilidad de descubrir la magia de esa poesía que, describiendo con palabras comunes anécdotas cotidianas, es capaz de llevarnos hasta el abismo de nuestra propia vida.

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