TOMÁS Q. MORÍN. PASO DE GANSO

Un coleccionista de pasos, yo estaba practicando mi baile de la llama

cuando uno de esos gansos blancos con la papada

de queso Cheddar graznando con su pico a los pequeños gansos

que no hacen caso del rango ni de las órdenes tan respetadas

por Mussolini y otros muchos lunáticos

de los que me cuesta creer que jamás podrían elevar una pierna

paralela a la tierra que ellos calcinaron sin ser

víctimas de la gravedad que les dio un control especial

sobre esa panza fascista tan lamentable

que nunca he visto colgar de la cintura de un ganso,

aunque nadie puede decir con seguridad bajo esa celestial

corpulencia  donde comienzan y terminan las caderas de un ganso; e incluso

si mañana algún erudito en ciernes publica un tratado

titulado El Misterio de las Caderas del Ganso a bombo y platillo,

sería una exageración muy vulgar

equiparar el sonido atrompetado de un ganso con las imprecaciones

desde el balcón de los patéticos bravucones cuyo afecto

por la pierna tiesa nunca entenderé

porque la rodilla está hecha obviamente para doblarla,

lo que significa que tenerla firme es probablemente una clase de pecado

contra Darwin o Dios, quienes yo pensaba

que desaprobarían algo tan poco natural

como unas veinte personas moviéndose al unísono

con una música recatada a menos que metales y cuerdas

estuvieran a punto de balancearse y contorsionarse

con la tórrida versión de ” When the Saints Go Marching In”.

 

Versión de Carlos Alcorta

 

http://www.tomasqmorin.com/

Anuncios