ELENA MEDEL. CHATTERTON. PREMIO LOEWE DE POESÍA JOVEN. VISOR, 2014

Elena Medel llevaba varios años sin publicar un libro—Tara es de 2006— aunque tal circunstancia no ha supuesto que sus lectores estuvieran carentes de su poesía, porque su actividad poética y editorial —junto a la también poeta Alejandra Vanessa dirige la editorial La Bella Varsovia—no ha decrecido en absoluto. Con Chatterton (Visor, 2014), la autora ha ganado el Premio Fundación Loewe de poesía joven. Chatterton fue un poeta romántico inglés que se suicidó a los 17 años. A pesar de su juventud, fue capaz de inventar la personalidad y la obra de un supuesto monje medieval llamado Thomas Rowley. El eminente biógrafo Peter Ackroid le dedicó un fascinante libro que yo leí a embelesado a finales de los años ochenta y, mucho antes, Borges lo incluye en su poema enumerativo «El hambre», como una de sus dolientes víctimas. Recientemente, el poeta Adolfo Burriel dedicó al personaje creado por el poeta un poema en el libro Teatro de sombras. Elena Medel, además de titular con su nombre el libro, le dedica un poema de idéntico título — «Quise utilizar esa figura para introducir un punto irónico y rebajar el tono dramático del libro. Porque creo que en el libro hay bastante humor, parodia e incluso crueldad con los personajes que ahí aparecen.» nos dice la poeta. En el que la poeta, a partir de un monólogo interior, reflexiona sobre su propia vida sin apartar la mirada del espejo que supone la vida de Chatterton, una vida sustentada en la simulación, en el fraude, pero ¿a quién miente Elena Medel?, ¿se puede mentir escribiendo poesía?, ¿es necesaria la verdad para escribir un buen poema? Mi propia experiencia como poeta me lleva a pensar que la verdad no supone atributo alguno. La sinceridad no es una condición sine qua non para que un poema nos emocione. Lo que verdaderamente importa es el lenguaje, porque, como decía Octavio Paz, la poesía es un artefacto lingüístico capaz de convertir al sujeto en objeto poético. De ese lenguaje, y de la verosimilitud que consiga trasmitir dependerá la presunta validez del poema.

CHATTERTON

 

Mentí durante diecisiete años. Mentí después

en todos mis poemas. He mentido durante los diez

años siguientes. Acércate, soy

como tú. Escucha cómo late mi corazón

perverso: mudanzas en platitos

de papilla de mamá. Aliméntame,

compréndeme, yo vestía unas ropas que nunca fueron mías,

yo escribía en un idioma ajeno, pequeña, tonta,

qué mal memoricé: con mis poemas levanté un imperio.

Pero todo acabó. ¿Quién soy ahora?

Engañaste durante diecisiete años; antes de los míos

comencé yo a mentir. Un abanico con telas del Oriente

para mi hermana. Para mi madre araña compraré moldes de costura.

Tabaco que recubra los pulmones de mi padre. ¿Quién soy realmente

ahora? He soñado contigo algunas noches.

Te prometo que si salgo visitaré tu tumba. Ahora sí que

no miento. Ahora sí que no.

 

La precariedad laboral, económica y afectiva a que nos ha abocado la actual crisis induce al escritor, al poeta a utilizar la literatura, la poesía en este caso, como un cauterio, como una ventana a otro mundo en el que las cosas suceden de otra forma. No es improbable que  esta situación idealista exija que el poeta invente una máscara, una identidad ficticia con la que vivir esa vida que no es la suya, esa vida que le hubiera gustado vivir, pero a la que, siendo quien es, no puede acceder. La realidad es muy terca, y admite pocas novelerías, pero la escritura ofrece ciertas estratagemas, no para evadirse, sino para buscar una realidad otra que se acomode mejor a nuestras expectativas. Esa realidad otra está reescrita con los fragmentos de la memoria que entresacamos del recuerdo. La poesía de Elena Medel ha ganado en este libro en contención y, paradójicamente, en vuelo, en ambición. La reflexión de corte existencial descrita en el poema está más ajustada que en los libros anteriores, en los que muchas veces el poema perdía intensidad por una innecesaria acumulación semántica. Pero, a la vez, también vuela más allá de la realidad cotidiana, roza en algunos casos con las alas de la intuición la irracionalidad, una irracionalidad que desborda, gracias a la multiplicidad de significados que sugiere, la calma de una vida aparentemente sin conflictos. Ensamblada en la vida cotidiana, la poesía da cuenta de aquellas experiencias que dejan huella en lo más íntimo de uno mismo. No se trata de anotarlas como el debe en un libro de contabilidad, pero la escritura resulta más convincente cuando habla de fracasos, de expectativas no cumplidas que de éxitos o de instantes dichosos, aunque para ello la autora, si no quiere dejar su intimidad al descubierto, deba cubrirse con una máscara.

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