AUGUST KREINZAHLER

NOIR

La mirada fija en los diodos emisores de luz,
ojos de cangrejo incandescentes.
sirenas de niebla llaman intermitentemente en la noche
como en los casos de naufragio, buscando uno a uno,
a veces en clave de A,
sonando afuera por los acantilados,
a veces en clave G o C,
dependiendo de cómo progresa la niebla,
pero siempre en su forma más potente antes del amanecer.  

Cae una lluvia fina.
Los actores se largan a sus caravanas
después de horas de interpretación,
escenas anuladas, toma tras toma,
temblando allí, bajo las lámparas de helio.
otra estupidez, sobrepasar el presupuesto del homenaje
a Hammett y a John Alton,
el maestro magiar del claroscuro:
niebla, vapor y humo,
malas noticias detrás de las persianas alistonadas,
media cara iluminada
y sonido de pistolas.
  
Agotada, sintiéndose un poco irresponsable
después de escaquearse demasiado, persiste esquivando el bulto, disfruta [Mabel,
su suerte ha empeorado,
el astuto chino llamado Wu,
tres de ellos juegan a las cartas,
los otros dos, después de esnifar unas pocas rayas, se evaden.

un frente está soplando desde el sur.
Se puede percibir en el aire,
olerlo.
Las banderas en los edificios baratos comienzan a quebrarse.

Empieza ahí, en el Pacífico,
a miles de kilómetros de la costa de China,
y viene a través de los vientos del oeste.
Es lo que hace en esta época del año.
Lo he visto muchas veces.
Cada año.

Versión de Carlos Alcorta

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