HENRI COLE

 ALFOMBRAS DE GUERRA

El caballo y el ciervo son suplantados por tanques,
y la muchacha con la guitarra está indescriptiblemente triste.
A la velocidad de un rayo atravesando el cielo, un misil ha confundido
un vehículo con un helicóptero, explotando en una blanca

bola de fuego. Patas arriba los pájaros —manchas rojas
de lana alrededor— resplandecen encima de los árboles de al lado.

Escondido entre las plantas, un niño descalzo espera—
al igual que un juez divino—apuntando su rifle hacia algo,
disfrutando de las zalamerías de un perrito agrisado, o tal vez
tiene una bala ya en la cabeza.

Versión de Carlos Alcorta

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