LUKE KENNARD
MI AMIGO

Mi amigo, su irresponsabilidad y su infelicidad me divierten. Sus problemas financieros y el aumento de su cintura son una fuente constante de alivio. Me alegro que bebas más que yo y que no parezca que lo disfrutas tanto. Cuando percibo que eres arrogante y porfiado, mi corazón brinca. Tu nihilismo se está convirtiendo en la fuente más rica de significados de mi vida y es un placer verte hablando cruelmente de los demás. Cuando chismorreas acerca de nuestros amigos comunes reviento de satisfacción. Tu impaciencia pueril me maravilla. El día en que te enrabietaste en medio del supermercado fue el día más feliz de mi vida. A veces dices algo que confirma que eres bastante estúpido — y te quiero entonces, pero no tanto como cuando eres cruelmente manipulador. Tu promiscuidad es como la de un perro faldero. Cuando  hablas sobre tus pequeños deslices intentas hacer que suenen grandiosos e importantes— aprecio tu torpeza y tu insensatez. A veces parece que no tienes sentido del humor: bendigo el día que te conocí. Intimidas a la gente más joven y más débil que tú —y cuando otros me hablan sobre esto, me satisface. A veces pienso que eres incapaz de amar — y estoy rebosante de alegría al despertar una mañana de sábado para darme cuenta de que no tengo que ir a trabajar. A menudo sospecho que no disfrutas como yo y mi risa se desborda como el agua de una cisterna llena.

Versión de Carlos Alcorta

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