MINIATURAS DE TIEMPOS VENIDEROS. POESÍA RUMANA CONTEMPORÁNEA.

Edición bilingüe de Catalina Iliescu Gheorghiu.

Vaso Roto Poesía, 2013.

Miniaturas de tiempos venideros, la magna antología bilingüe de poetas rumanos contemporáneos que Catalina Iliescu Gheorghiu ha traducido y la editorial Vaso Roto ha tenido el acierto y, por qué no decirlo, la osadía de publicar, recoge la obra de veinte poetas rumanos actuales, desde aquellos nacidos en la posguerra que comienzan a publicar en la década de los 60 —Ana Blandiana, quizá la más conocida dentro de nuestras fronteras junto con Mircea Cărtărescu, publicó su primer libro en 1964 — y que, como consecuencia de la abolición de la monarquía en 1948 y de la instauración de un comunismo de corte soviético que produjo drásticos cambios sociales, políticos, económicos e intelectuales (destrucción de la memoria, lavado de cerebro), se vieron en la necesidad de sortear los tentáculos de la censura, hasta los que comienzan a escribir cuando Rumanía recobra las libertadas usurpadas durante tantos años, en 1989, y las consignas ideológicas dejan de ser la premisa fundamental a la hora de dar por buena una determinada obra de arte, si bien es verdad, como explica en el condensado prólogo Petru Poantă, que unos años antes de esa efeméride, a partir de 1965, en la literatura rumana «lo estético se acepta oficialmente como único criterio», criterio que seguirán fielmente los llamados poetas neomodernistas, un grupo heterogéneo, entre cuyos miembros se encuentran la mencionada Ana Blandiana, Nichita Stănescu o Marin Sorescu —autor que gozo de enorme éxito en la época—, que ha quedado «desincronizado» con respecto de otros grupos y tendencias poéticas europeas. Como es fácil inferir, estas generaciones no nacieron de la nada. Los grandes poetas del período de entreguerras —los modernistas (nada que ver con lo que entendemos en nuestra literatura por modernismo) Lucian Blaga, Tudor Arghezi, George Bacovia e Ion Barbu— marginados en décadas anteriores «vuelven a entrar en circulación y sus obras se reeditan en considerables tiradas», lo que junto con las traducciones  de muchos de los  grandes poetas occidentales, influye en la obra de los poetas antologados —capaces en muchos casos de leerlos en su lengua original—, poetas que, entre otras cosas, por la diferencia de edad que existe entre los más jóvenes y los más veteranos y por la distinta manera de destilar esas influencias comunes,  muestran una heterogeneidad  propia de poetas de generaciones distintas. Los poetas que empiezan a publicar en la década de los setenta gozan un período de apertura política —efímero, Rodica Grigore nos informa, en la revista Letralia, de algo que «el lector extranjero no debe olvidar: durante un decenio, con más precisión entre 1948 y 1958, la poesía rumana es casi inexistente por culpa de una brutal intromisión de la política (ideología) en el espacio literario. Ejemplo trágico, sin duda, del camino que los regímenes totalitarios intentan imponer, también en el más delicado segmento de la cultura de un país, su lírica»— que se traduce en una poesía con menor carga ideológica, menos encerrada en sus propias particularidades y más receptiva a las novedades que importan de las corrientes poéticas que prevalecen en el resto de Europa.

Es al comienzo de la década de los años ochenta cuando los jóvenes poetas se desmarcan de sus predecesores. La llamada generación de los vaqueros «posee consistentes actitudes teóricas y se impone mediante una agresiva conciencia de grupo», informa  Poantă, quien nos viene dando cuenta  de la permeabilidad existente entre los poetas de una y otra corriente estética, cuyas diferencias no siempre están bien delimitadas, y de generaciones —somos plenamente conscientes de que dicho término resulta insuficiente para trasladar la riqueza poética o artística de una determinada época, pero no se puede negar que es didácticamente útil— distintas (la antología abarca desde poetas nacidos en los años cuarenta hasta los años ochenta, es decir, y trasladado dichas fechas al ámbito de la poesía escrita en nuestro país, desde lo que nosotros entendemos como generación del 70 o de los «novísimos» hasta la generación que está buscando su lugar en la escena poética actualmente, los nacidos a partir de la década de los ochenta). La evolución estética ha corrido paralela a los cambios de orden político que se han producido desde la posguerra hasta la actualidad, algo con lo que también guarda muchas similitudes con el progreso cultural español. «Podemos hablar —escribe Petru Poantă— al mismo tiempo de una inusitada vitalidad de la lírica rumana contemporánea, perpetrada tanto por generaciones  de mayor edad, todavía en activo, como por exponentes más jóvenes», y de esa vitalidad da sobrada muestra la antología que comentamos. Entre la poeta de mayor edad, Ileana Mălăncioiu — doctora en filosofía, periodista y poeta muy crítica con la situación política que atravesaba su país,   nació en 1940 y su primer libro data de 1967— y Stoian G. Bagdan, nacido en 1983 y cuya primera obra está publicada en el año 2009, es decir, en un arco temporal de más de cuarenta años, encontramos poetas como Ion Pop —fue redactor jefe y director de la revista Echinox, revista universitaria que aglutinó a un grupo de poetas a los que el régimen acusó de no implicarse en la marcha del país—; Ana Bladiana, poeta, prosista y ensayista, sin duda la poeta rumana con mayor repercusión internacional que, sin embargo, padeció la censura en las etapas más asfixiantes de la época comunista, algo que, con elegante ironía, confiesa que le dispensó una notoriedad inconcebible para una poeta novel. Una parte, si bien muy breve, de su obra  compuesta por más de veinte títulos podemos leerla en español: Antología poética bilingüe. Cosecha de ángeles. Colección Cosmopoética. Juan de Mairena, 2007) y los volúmenes en prosa Proyectos de pasado y Las cuatro estaciones (Periférica, 2008 y 2011); Nicolae Preplipceanu, uno de los poetas que gozan de mayor consenso pues su obra se puede leer en prácticamente todas las antologías de poesía rumana de los últimos años; Dinu Flămând, al que podemos considerar miembro de esa particular estirpe de escritores rumanos enriquecidos por la cultura francesa, como Ionesco o Cioran; Liviu Ioan Stoiciu,  Ion Mureşan, Daniel Bănulescu y el que acaso goce en estos momentos de mayor proyección fuera y dentro de sus fronteras, un autor a quien la crítica considera como el más representativo de la generación de los ochenta y que ya «suena» como candidato para ganar el Premio Nobel de Literatura, el poeta, narrador y crítico literario, Mircea Cărtărescu, de quien en los últimos años podemos leer en español, gracias a la labor de editoriales como Impedimenta o Funambulista magnificas narraciones como las incluidas en  Cegador (Funambulista, 2010), Por qué nos gustan las mujeres (Funambulista, 2006), Nostalgia (Impedimenta, 2012) o Travesti (Impedimenta, 2011). La lista de nombres seleccionados es lo sufcientemen amplia (Adrian Popescu, Gabriel Chifu, Denisa Comănescu, Train T. Coşovei, Florian Iaru, Alexandru Muşina, Marta Petreu, Ion Es. Pop, Robert Şerban y Dan Sociu) y el número de poemas incluidos de cada autor es abundante —por más que a uno siempre le parezcan escasos—  como para hacernos una idea de la vitalidad poética que goza Rumanía.

El conocimiento de tradiciones poéticas distintas a la nuestra, o a las de nuestro entorno más cercano, resulta primordial para evitar el ombliguismo propio de las poéticas poco ambiciosas y satisfechas con sus resultados, es decir,  para ampliar los cauces por los que discurre la poesía que se escribe en nuestro país actualmente, por esta razón creo que estamos de enhorabuena, porque en los últimos meses el entusiasmo de algunos editores ha propiciado que coincidan en las librerías libros como  Poesía a contragolpe. Antología de la poesía polaca contemporánea. Selección y traducción realizada por Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré y publicada con porPrensas Universitarias de Zaragoza, la Antología de poesía checa contemporánea en  edición de Radim Kopáč y con la traducción de Patricia Gonzalo de Jesús, publicada por la editorial valenciana Pre-Textos y el libro que justifica estas líneas, Miniaturas de tiempos venideros, la antología de poesía rumana contemporánea que ha preparado para la editorial Vaso Roto Catalina Iliescu Gheorghiu  de la que, a pesar de no ser la primera antología de poesía rumana de que disponemos —en el año 2007 se publicó en Huerga y Fierro, al cuidado de Angélica Lambru. El muro del silencio. Antología de poesía rumana contemporánea y Joaquín Garrigós, infatigable en su labor divulgadora, ha publicado en Enfocarte, en colaboración con  Dan Munteanu Colán, Antología de poesía rumana— si podemos afirmar que es la más ambiciosa, tanto en el número de poetas seleccionados y el amplio repertorio poético de cada uno de ellos, como en la pluralidad de estéticas representadas, como no podía ser de otra forma, teniendo en cuenta las distintas corrientes estéticas, los escasos vínculos literarios entre ellos, fruto de la diferencias cronológicas y la prodigalidad creativa de cada uno de los poetas representados.  Las más de 600 páginas de poemas se complementan con una mínima, pero imprescindible, nota biográfica que sirve como preámbulo para aquel lector interesado en profundizar en éste o aquel poeta. Miniaturas de tiempos venideros es un libro para leer con fruición y perseverancia, adelante y hacia atrás, comparando las estéticas, analizando las analogías y las diferencias, advirtiendo que cada poema forma parte de una historia tanto personal como colectiva, porque creo que la poesía, como suponía Gadamer, nos da un conocimiento distinto de los hechos, más íntimo y verdadero, del que nos proporciona la historia.

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