HENRI COLE

CONVERSANDO CONMIGO MISMO

Mi mente se escabulló por la noche mientras yo dormía.

Se paseo a lo largo de la avenida preguntando, “¿Por qué

yo debería comprometerme con él? Tengo mi propia

personalidad”.  Entonces mi polla se puso bien tiesa, demasiado.

Se abrió la ventana y se dio a la fuga,

lamentándose, “Yo quiero estar con alguien más joven.”

El suelo no era el lugar más apropiado para el amor urgente.

No quise que el hermoso cuerpo galopara más sobre mí,

gritando, “¡Ábrete, ábrete!” Entonces el fuego estalló sobre

un vasto terreno interior pero no estaba feliz.

La gente siempre abandona algo; cosas que sienten

no les han permitido madurar. Aunque mis ojos

lloraron, mis dedos, cuarteados por la sed, los secaron.

La fascinación se acabó, pero el empalme se mantenía.

 

Versión de Carlos Alcorta

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