ANIVERSARIO DE HIERRO

El 21 de diciembre del pasado año se cumplió el décimo aniversario de la muerte de José Hierro. Diez años, la abundante bibliografía que se ha ido acumulando sobre su obra en estos años, se ha visto incrementada durante el 2012 con algunos libros verdaderamente significativos y, de entre ellos, para mí, los más relevantes han sido el documentado José Hierro y el ritmo. La música por dentro de Lorenzo Oliván —texto que proviene de una conferencia impartida en el Ateneo de Santander— publicado, con el exquisito rigor y el buen gusto que propician tantos años de experiencia, por Bedia Artes Gráficas, dentro de la señera colección de libros con los que la empresa obsequia a sus clientes por las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Cuentos reunidos, prologado por Santos Sanz Villanueva y editado por la Universidad Popular José Hierro es otro de los imprescindibles. Bajo este título el editor recoge 17 relatos, de los cuales 7 permanecían inéditos, de desigual calidad y en distinto grado de terminación, pero todos confirman que el impulso intelectual de Hierro consideraba la narración no una ocupación marginal dentro de su corpus poético, sino todo lo contrario, gozaba ésta de una innegable primacía sobre el verso cuando el poeta trata de conciliar en la escritura las contradicciones que la dan forma,  como atestiguan declaraciones realizadas por Hierro a distintos periódicos de la época.

Para quienes conozcan en profundidad los variados intereses estéticos de José Hierro, no resultará sorprendente la publicación de  José Hierro, los sentidos de la mirada. Convergencias sobre arte, libro que recoge una selección de los escritos sobre arte del poeta, artículos, reseñas publicados en periódicos y en revistas especializadas, textos para confeccionar catálogos de determinados artistas, material, en suma, que se hallaba disperso, oculto entre páginas de noticias meramente informativas, en hemerotecas y ficheros institucionales, casi inasequibles, por tanto, y que ahora, gracias la edición del poeta y crítico mexicano Miguel Ángel Muñoz para la Editorial Síntesis tenemos reunido.  Un material de enorme importancia para conocer el rigor estético que acompaño siempre su trabajo, sea éste de la índole que fuera y que asombrará al lector menos informado, porque Hierro, además de ser el enorme poeta que todos conocemos, fue un pintor y dibujante intuitivo y apasionado. Rebuscar en esos casi infinitos almacenes de papel, en los archivos del poeta y entresacar lo esencial de lo contingente no es tarea fácil, por eso este libro es no sólo una invitación a conocer otra faceta más de la obra de Hierro, sino un incentivo para que los investigadores no cejen en el empeño de la  continuar su labor de búsqueda. Libros como este son la recompensa.

Por último, quiero hacer mención del libro Hay caminos, editado en Logroño por la incombustible Ediciones 4 de agosto como homenaje a José Hierro y recoge diez poemas del poeta glosados poéticamente por otros tantos poetas, cinco riojanos (Adrián Pérez, José Luis Pérez Pastor, Carmen Beltrán, Enrique Cabezón y Sonia San Román) y cinco cántabros (Adela Sáinz Yolanda Soler, Rafael Fombellida, Alberto Santamaría y Carlos Alcorta), además de un comentario inédito de José Hierro sobre la poesía, todo ello prologado por Julieta Valero, poeta y coordinadora de la Fundación Centro de poesía José Hierro de Getafe, y un epílogo del poeta y crítico literario Enrique Villagrasa. Cuenta esta modesta edición, sin embargo, con una ventaja añadida a los libros anteriormente mencionados, y es que la erudición profesoral, tan necesaria para conocer la verdadera dimensión de la obra de cualquier artista, queda relegada para dejar paso a un homenaje íntimo desde una profunda devoción estética y personal, habida cuenta de la relación amistosa que compartieron alguno de estos poetas con el homenajeado. Para los que creemos que el mejor reconocimiento que se le puede hacer a un escritor, a un pintor, a un artista es la permanente difusión de su obra, la aparición de libros como estos, estudios y recuperaciones de material desperdigado y casi inédito, no hace sino corroborar esta idea. Esta es la mejor forma de mantener viva la memoria del poeta.

 

 

 

 

 

 

 

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